example4

Los viajes de Rosa y Ernesto

Report

Tamaño de archivo 359.1 KB
 
Publicado por fishero
 
Visto 701 veces
Categoría: Inicio > Viajes

To view this page ensure that Adobe Flash Player version 10.0.0 or greater is installed.

Get Adobe Flash player

Los viajes de Rosa y Ernesto Libro II Copyright © by All Bilingual Press, 2010 Prefacio: Estación Sacha Sur, 3 Capítulo 1 . El Arqueólogo, 4 Grammar #1: Imperfect tense. Preterit vs.

imperfect Grammar #2: Plural Command Form Capítulo 2 , En el Pacífico, 9 Grammar #3: Relative pronouns Grammar #4: Future Tense Capítulo 3 , Tecún Umán, 14 Grammar #5: The subjunctive with cuando Grammar #6: Diminutive and augmentative Grammar #7: Possessive Adjectives and pronouns Grammar #8: Use of cVosotros d Capítulo 4 , Cinco de Octubre, 21 Grammar #9: Direct and Indirect pronouns together me lo te lo se lo Grammar #10: Use of cvos d Capítulo 5 En la tierra del quetzal, 26 Grammar #11: Comparatives y superlatives. Capítulo 6 Moreno Xequijel , 30 Grammar #12: The present perfect Participios pasados regulares e irregulares Grammar #13: Conditional Capítulo 7: Donde no hay doctor, 36 Grammar #14: Present subjunctive in adjectival clauses Capítulo 8: La Bestia, 40 Grammar #15: Present subjunctive in nominal clauses Capítulo 9: María Moreno, 46 Grammar #16: Pluperfect tense Grammar #17: Present subjunctive in adjective clauses Grammar Appendix, 50 Ecuador (1976) Estación Sacha Sur De lejos, el techo de la selva es una superficie suavemente ondulada donde las torres de fuego emergen a intervalos regulares. Por debajo, la vida se agita en un espasmo de muerte.

4Arévalo, no sé por qué usted se preocupa tanto. 4Ingeniero, es que no veo cómo va a solucionar el problema de los desechos del petróleo. ¿Los va a poner en ... more.

tanques?


¿O los va inyectar otra vez en el subsuelo? 4Ni uno ni otro, Arévalo. Vamos a ponerlos en piletas.


4Ah, entonces, va a forrar esas piscinas con cemento, ¿no? 4No. No es necesario.


4¿Usted quiere decir que los desechos van a ser volcado directamente en esos agujeros cavados en la tierra? ¿En piletas abiertas? ¿Y en contacto directo con el suelo?


Desde la ventana del tercer piso del edificio central, Esteban Ruiz observa la estación Sacha Sur y la fila de columnas de fuego, rojas y amarillas, grandes como casas, donde el gas arde temblando y se consume controlado, día y noche, noche y día, bajo sol, trueno y lluvia, con furia incesante. Observa la distorsión del cielo violeta a través de la atmósfera caliente, y el aire acondicionado de la oficina le produce un estremecimiento. El hombre piensa antes de responder al contador.


4Vamos, hombre. No es petróleo. ¡Es agua!


4Agua con bencina, con plomo, hasta con arsénico. Usted sabe mejor que yo que esos desperdicios nocivos van a permear el suelo y contaminar toda la región, ingeniero. Esta es la cuenca amazónica, es un sistema frágil, usted sabe.


Arévalo se pone rojo mientras habla, un poco por la situación incómoda 4al final, el otro es su jefe 4pero más que todo de pura rabia. cEste gringo viene a echar pestilencias en mi país d, piensa, cy no le importa! Luego se recuerda que Esteban Ruiz es un español, pero cree que para el caso es lo mismo, porque vive en Texas y trabaja para la Texaco.


Claro, ¡él mismo también trabaja para La Compañía! Y este último pensamiento lo avergüenza aún más. 4No soy yo quien decide eso, Arévalo.


A mí me dan un presupuesto y yo hago lo que puedo 4 dice Ruiz 4. Y me dijeron claramente que aquí en Ecuador las cosas se hacen así. Presentamos los planes y en Quito los aceptaron.


Nos concedieron este bloque para la explotación del petróleo, y eso es lo que importa. 4Comprendo ingeniero. Pero sólo para su información, y con esto no lo molesto más: Aquí en esta región del Oriente también vive gente.


Esta gente usa el agua de los ríos para beber, para cocinar, para bañarse, y hay capas de agua subterráneas que surgen aquí y allá en la selva y desaguan en los ríos; es decir, entran en el sistema fluvial. Además, las lluvias también van a arrastrar los tóxicos y terminar en los afluentes. 4Mire, Arévalo, los suelos aquí funcionan como un filtro de barro.


¡Filtran todo! El otro lo observa con irritación. c¿Éste piensa que soy idiota?


¡Un tóxico no es una ameba, ni un microorganismo! d 4No se preocupe, hombre 4dice Esteban Ruiz, mientras conduce al contador hacia la puerta de salida y lo palmea fraternalmente en la espalda. 4La selva aquí es poderosa, absorbe y recicla todo.


¡La naturaleza cura sus propios males! Capítulo 1: El arqueólogo Grammar #1: Imperfect tense. Preterit vs.


imperfect Grammar #2: Plural Command Form I El pozo es profundo. En el fondo hay una tumba de piedra con inscripciones en jeroglíficos, y alrededor de la tumba hay varias ánforas de terracota. Un sacerdote maya sostiene en su mano, en alto, un corazón sangrante.


Lo ofrece a un dios esculpido en piedra en la pared del pozo. Ernesto se acerca más y más al borde para observar mejor. Pero la tierra cede y él cae al pozo.


Los ojos de piedra del dios maya, mitad humano y mitad reptil, se vuelven hacia él. En un intento desesperado, Ernesto se agarra de las paredes del pozo para poder subir, pero éste comienza a agitarse como en un terremoto. El sacerdote lo acuesta encima de la tumba y le ata los brazos.


El cuchillo brilla en sus manos. Cuando va a clavarle el brillante cuchillo en el pecho, éste se transforma en un rayo de luz. Ernesto se agarra al rayo con fuerza, y comienza a subir y a subir por él, hasta salir del pozo.


Cuando llega a la superficie, la luz lo deslumbra. Está amaneciendo. El sol de la mañana entra por la ventanilla del autobús y le da en los ojos.


Ernesto está transpirando profusamente. ¿Tuviste un mal sueño? Escuché que te quejabas 4le dice Luis, el joven arqueólogo que se sienta a su lado.


Tuve un pesadilla 4dice Ernesto, un poco avergonzado. ¿Qué fue? Pues, soñé que estaba en el borde de un pozo y me caía .


Era de noche. En el pozo había un sacerdote maya que tenía un cuchillo en la mano; quería arrancarme el corazón y ofrecerlo a su dios. El dios me miraba .


Yo quería escapar subiendo las paredes del pozo, pero no podía porque el pozo se movía constantemente. Cuando el sacerdote iba a clavarme el cuchillo en el pecho, apareció un rayo de luz... Yo comencé a subir por el rayo...


y me desperté. No me sorprende... el autobús acaba de entrar en el parqueo de este restaurante y el empedrado está tan malo que yo también pensé que era un terremoto.


En cuanto a la luz, bueno,¡son las siete de la mañana, chico! Vamos a tomar el desayuno, porque ésta es la última parada antes de llegar a San Cristóbal de las Casas. ¿Ya estamos en el estado de Chiapas?


Así es. En territorio maya. Luis y Ernesto eligen una mesa tranquila en un rincón del restaurante para poder platicar.


Veo que te quedaste impresionado con las historias de los sacrificios humanos de tu libro 4 dice Luis. 4 Pero no te preocupes. Ya no se practican más.


Pero cuéntame más de ti ahora. Cuando tú eras niño, ¿ sabías que eras adoptado? Sí, lo sabía .


Mis padres siempre me contaban cómo me encontraron. Dicen que yo estaba envuelto en u na manta azul, y que había un papelito agarrado con un alfiler en la manta, y que decía mi nombre, Ernesto Moreno, y también el nombre de mi madre y el nombre de su pueblo, Esperanza. Por eso es que estoy viajando a todas las Esperanzas, para encontrar a mi familia.


Lo decidí temprano en mi vida, cuando todavía iba a la escuela primaria. Veo que tenemos algo en común: a los dos nos gusta investigar el pasado. Así es.


Pero hay algo que me intriga, Luis: ¿Cómo sabes que hay un cementerio enterrado? Bueno, los arqueólogos usamos un radar que permite ver si hay cámaras bajo la superficie de la tierra. Cuando hay datos históricos sobre la posibilidad de algún lugar no explorado, iniciamos una búsqueda con el radar.


Así mis colegas encontraron esta cámara, que parece que está a 15 pies de profundidad. Pensamos que allí deben estar los restos de un descendiente del rey maya Pakal. Tu ayuda va a ser imprescindible, Ernesto, para clasificar y etiquetar los artefactos en dos idiomas, según el requerimiento del museo.


Tu dominio del inglés y el español es esencial. ¡Fue una feliz coincidencia conocerte en este viaje! Lo mismo digo, Luis.


II San Cristóbal de las Casas es una dinámica ciudad colonial. La cultura maya de la región y los recientes movimientos sociales que sorprendieron al mundo son un polo magnético para estudiosos y curiosos de diversos países e intereses. De repente, la ciudad se puso de moda.


Antropólogos, arqueólogos, historiadores, sociólogos, periodistas, fotógrafos y evangelistas convergen en los cafés para compartir sus impresiones. Y en cada esquina, soldados fuertemente armados los observan con sospecha. ¿Y por qué hay tantos soldados por aquí?


4pregunta Ernesto ¡Parece que estamos en medio de una guerra! Sí, es como una guerra 4 dice Luis. 4¿Escuchaste hablar de los Zapatistas?


No. El año pasado, en el día de Año Nuevo (justo cuando se inauguraba el tratado de la NAFTA 1 ), un grupo de indígenas mayas de la selva Lacandona, hombres y mujeres, se organizaron y tomaron la ciudad, bajo el comando del sub-comandante Marcos. El gobierno respondió a la acción de los rebeldes bombardeando los suburbios de la ciudad.


Los indígenas se volvieron a la selva. Pero luego tomaron varios pueblos de los alrededores, y desde entonces las relaciones son tensas. Por eso ves tantos soldados y tanto armamento.


¿Y qué quieren los Zapatistas? Escuelas, hospitales, empleos& una vida más digna. También protestan contra la NAFTA, porque dicen que sólo favorece a los ricos.


¿Y les van a dar lo que piden? No sé& En México hay mucha injusticia social, Ernesto, como en toda Latino América, para decir la verdad. Es un problema antiguo, desde que los conquistadores españoles llegaron a América y les quitaron las tierras a los nativos.


Ernesto está muy pensativo. ¡Quien sabe si él también es maya! piensa otra vez.


Luis deja a Ernesto en un café por un corto tiempo, y pronto vuelve con otros ayudantes y dos camionetas llenas de cosas necesarias para la expedición. ¡ Ven, Ernesto! ¡ Vengan , chavos!


4Dice Luis Presten atención: Aquí están las tiendas de campaña, los sacos de dormir, las mochilas, y el equipo de excavación. La comida y el agua están en esas cajas. No se sienten encima de ellas.


Súban ahora . ¡ Súbele muchacho! 4 le dice a Ernesto, que todavía está escribiendo en su libro de viajes.


El chico se sube a una de las picops y se presenta al grupo de expedicionarios, que consiste en unos seis hombres. Al cabo de algunas horas llegan al municipio de Palenque. No muy lejos del pueblo, la mítica ciudad de pirámides se levanta en el borde de una montaña, en medio de una densa vegetación.


Entre enormes templos, escaleras altísimas, columnas y altares imponentes, el gris y blanco de las piedras alternan con el verde de la vegetación que trata de cubrirlas. Ernesto está mudo de asombro. Cuando el vehículo para, el novicio arqueólogo sube a pasos agigantados los escalones que llevan a lo alto de un templo.


Desde allí observa, absorto, las vastas y húmedas llanuras que se extienden al pie de la montaña, hacia el norte. A las 6 de la tarde los turistas deben salir, pero el grupo de Luis tiene permiso especial para acampar en las periferias del sitio arqueológico. Casi de repente, ya es oscuro.


Aquí la noche llega sin anunciarse, piensa Ernesto, no acostumbrado a la abrupta transición día-noche propia de estas latitudes. Una luna redonda y amarillenta se levanta sobre el horizonte, y las luciérnagas se encienden y se apagan como estrellas entre las hojas de los árboles. Ernesto ayuda a sus compañeros a armar las tiendas de campaña, a encender el fuego y a preparar la cena.


Mientras tanto, Luis organiza cuidadosamente la expedición del día siguiente, y cada uno recibe su tarea: 1 NAFTA = North America Free Trade Agreement Augusto y Juan, vayan a la camioneta y busquen las herramientas: las palas, los picos, los martillos, los cubos, las cucharas y los cepillos están en la caja número 1. Y ustedes, Ernesto y Panchito, junten lo demás: las brújulas, los instrumentos de medición y las linternas. Cada uno es responsable por llevar su propia agua.


No se olviden . El señor Arnaldo y yo nos ocupamos del equipo pesado y la bomba de agua. Cuando ya está todo listo, el grupo cena y todos se acuestan temprano.


Pero el suelo duro, el ruido de los insectos nocturnos, y la pura excitación de ser parte de una investigación científica deja a Ernesto con los ojos abiertos por largo tiempo. III Finalmente llega el día tan esperado por todos. Desayunan rápidamente, cada un carga una mochila con el material científico y las herramientas, y cuando llega el guía, se ponen en marcha.


Después de pocos minutos de caminata, el hombre para frente a una enorme piedra que está al lado de una pirámide menor. Luis consulta el mapa y confirma el sitio. Un monolito de unos 6 por 6 pies, esculpido con la figura de un dios maya de aspecto feroz, señala el lugar de entrada.


Empujemos todos juntos! ¿Listo? ¡Uno, dos, tres!


¡Fuerza muchachos! La piedra cede y los hombres consiguen abrir un espacio por donde pueden pasar gente y equipo. Luis transporta una bomba portátil, a gasolina, para succionar agua de adentro hacia afuera, o para llevar