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LAS GARRAS DEL EMPIRE

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LAS GARRAS DEL EMPIRE Raúl J. Feliciano Ortiz Estudiante de Maestría en Medios de Comunicación y Cultura Contemporánea Universidad del Sagrado Corazón En una época en que existe una organización mundial, como la ONU, y existen organizaciones regionales, como la OEA, la UA y ASEAN, que se encargan de codificar las leyes consuetudinarias del derecho internacional, no podemos esperar que exista el mismo tipo de imperialismo que existía en la época medieval pre Hugo Grottio y pre Kant. Simplemente estaría fuera de contexto histórico sugerir que hoy día existe un imperio como el imperio romano o como el imperio español, cuya colonización consistía de la ocupación física de tierras para la anexión o mera subyugación de territorios.

Aunque sí existen vestigios de este imperialismo (véase por ejemplo Puerto Rico e Islas Vírgenes de EU) y la famosa cguerra contra el terrorismo d ha dado nuevos bríos a los académicos que denuncian el cimperio americano d, la realidad es que EU no es un imperio clásico; por lo menos no en el siglo XXI. En este ensayo pretendo demostrar que Estados Unidos, efectivamente, es un imperio, pero que su modo de colonización es cultural y que el pensamiento existente detrás de este imperialismo es el mismo de los imperios tradicionales. Imperio: la evolución c[...] Is 8empire 9 an apt term for what America represents?

I would argue that this characterization is highly misleading, d explica Owen Rathbone (2003). Él entiende que Estados Unidos no es un imperio porque su definición está altamente descontextualizada. ... more.

cWe can envision one powerful state subjugating alien peoples and annexing territory for the material and psychic benefit of the 8master 9 state d ( http://www.americandaily.com/article/3098 ).


De acuerdo con esta definición, Estados Unidos, antes de la época contemporánea, era, efectivamente, un imperio. No hay más que revisar la historia de la colonización de los terrenos de los nativoamerianos y la expansión hacia el occidente, la guerra con México y, finalmente, la guerra hispanoamericana. En otro momento, Rathbone hace comparaciones entre los antiguos imperios y Estados Unidos y concluye que no existen similitudes entre los estilos ni los proyectos.


cThe French were not as ruthless as the Belgians, but the aim of their colonial project was to make Africans in their own image and formally annex African possessions as part of a Greater France. The French also encouraged mass movements of 8colons 9, or French settlers, to populate the new territorial acquisitions, d explica Rathbone. Ivonne Acosta (1993), sin embargo, nos explica el caso de la colonización de Hawaii: Las escuelas hawaianas se convirtieron en instituciones de creciclaje d para arrancar la identidad nativa y reemplazarla por la americana.


Los estudiantes tenían que abandonar sus nombres nativos, hablar ingles y no ese 8lenguaje extranjero 9 que era el suyo propio, jurar la bandera americana, cantar el himno y entender que los americanos habían venido a cprotegerlos d. Todos los aspectos de la cultura hawaiana fueron americanizados y todos los aspectos de la inmigración y el comercio controlados (p. 72).


Aun así, este no es el caso de Estados Unidos hoy día. Las únicas posesiones formales que tiene el país son Puerto Rico, Guam y las Islas Vírgenes y, si le creemos al gobierno norteamericano, no existe la voluntad de convertir a Irak y Afganistán en colonias estadounidenses. Crear un imperio clásico representa una contradicción en términos para un país que ha basado su identidad nacional en promover la democracia, la libertad y los valores individuales.


Simplemente no se puede gobernar a la fuerza y seguir llamándose democracia. Por esta razón, la nación norteamericana ha tenido que buscar métodos alternativos para dominar. En la década de los 60 y los 70, ante la problemática de hablar de un cimperio americano d basándose en una definición anticuada del término, surgió un nuevo concepto: el imperialismo cultural.


Herbert Schiller, profesor de la Universidad de California, define el concepto como cEl conjunto de procesos por los que una sociedad es introducida en el seno del sistema moderno mundial y la manera en que su capa dirigente es llevada, por la fascinación, por la presión, la fuerza o la corrupción, a moldear las instituciones sociales para que correspondan con los valores y las estructuras del centro dominante del sistema o para hacerse su promotor d (Citado en Mattelart y Mattelart, 1997). Esta nueva definición de imperialismo se adapta al nuevo orden mundial. La invasión militar deja de ser el único método de colonización y se añade la introducción de aparatos, instituciones e imágenes extranjeras que promueven valores de la sociedad dominante dentro de otros sistemas.


Usando esta definición de imperialismo, que se ajusta a los parámetros del momento histórico, podemos, entonces, analizar el fenómeno estadounidense. Imperio: los medios Un imperio cultural domina de manera diferente. Sus principales armas para cfascinar d u cobligar d son los medios de comunicación masiva y el comercio.


A través de ambas vías se transfieren los valores desde el hegemón hasta la sociedad receptora. En esta sección presentaré como Estados Unidos domina ambas vías. Julia Galeota (2004) nos explica que las películas americanas son responsables del 80% del ingreso de todas las películas del mundo.


Por otro lado, Mark Rice-Oxley (2004) nos dice que en África, 2 de cada 3 películas que se presentan provienen de Estados Unidos y que según un informe de la Comisión de Comercio y Desarrollo de las Naciones Unidas, de las 14 firmas que dominan el ciberespacio, 13 son estadounidenses. cIn 2002, only nine trans-national firms dominate US and global media: AOL Time Warner, Disney, Bertelsmann, Viacom, News Corporation, TCI, General Electric (owner of NBC), Sony (owner of Columbia and Tristar Pictures and major recording interests), and Seagram (owner of Universal film and music interests), d nos dicen, a su vez, Sardar y Davies (2002). Existen varios problemas que se desprenden de estas estadísticas.


Primero, en todos esos números, las compañías y los intereses norteamericanos dominan casi en su totalidad el mercado. Esto, inherentemente, implica una limitación al acceso que tienen las poblaciones a recibir información que no esté marcada por el sello norteamericano. Segundo, estos emporios no se restringen a producir material en un solo medio, sino que todos han entrado al campo de las comunicaciones integradas y sus servicios recorren todo el espectro de las comunicaciones: prensa escrita, cable tv, celulares, libros, internet, películas, etc.


News Corporation, por ejemplo, es la matriz de Harper Collins, FX, Fox News, Fox Searchlight, New York Post y TV Guide entre otras. Tercero, de la única manera en que puede existir un oligopolio como éste es que estas compañías compren y destruyan a su paso toda la competencia. Todo esto implica que la información que se circula alrededor del mundo, cada vez más, está conectada a un mismo lugar: Estados Unidos.


Quiere decir que el enfoque, la cultura y los valores que se le están transmitiendo al resto del mundo son predominantemente americanos. Un caso que ejemplifica perfectamente la dinámica de estos procesos, es la adquisición de Tele Once por parte de Univisión. Subervi y Díaz Hernández (2003) nos explican que Univisión compró Tele Once, Tele Isla y 3 cadenas de radio.


En su artículo nos presentan algunas de las políticas que adoptó Univisión tan pronto compró estas cadenas: 1) despidieron a todos los gerenciales de Tele Isla y Tele Once, 2) despidieron a la mayoría del personal no permanente, 3) se sustituyeron más de 50 programas locales con programación regular de la cadena y sólo sobrevivieron dos de los locales. ¿Cuáles son las implicaciones de esto? Tele Once, un canal netamente puertorriqueño, con programas locales hechos por y para puertorriqueños, se sustituyó por una empresa ccuyas oficinas centrales corporativas se encuentran en Los Angeles, California, y las de producción en Miami, Florida d (p.


8). Ahora, Univisión Puerto Rico no es más que una mera repetidora de la programación enlatada que se produce en Miami y se distribuye a través de 18 ciudades en Latinoamérica, España y todos los estados de EUA. El que este canal se vea en tantas partes distintas implica que los programas no están hechos a la medida de ninguna de estas culturas en particular.


El contenido de este canal es una amalgama de lo que los/as ejecutivos/as de Univisión entienden que es lo que le debería importar al público hispanoparlante. El efecto directo de esto en Puerto Rico, por ejemplo, es una construcción de consenso entre la cadena nueva y el público. Las personas que no tienen Cable TV se ven limitadas a 3 o 4 canales locales.


Ante esta falta de opciones, no es descabellado que el público comience a aceptar el contenido nuevo. Por eso uno entra a una oficina de un doctor, o a la sala de espera de una barbería y oye el inconfundible acento extranjero del cGordo y la Flaca d. Y es así mismo como todas estas mega compañías de comunicación masiva entran a los mercados locales e inyectan los valores de su sociedad en este nuevo receptor.


El ataque cultural no se restringe solamente a libros, televisión y cine sino que tiene una representación física: los cfast foods d y las megatiendas. Según la página oficial de internet de McDonald 9s, esta compañía tiene más de 30,000 restaurantes distribuidos en 119 países ( http://www.mcdonalds.com/corp/about.html ). Burger King tiene 11,220 restaurantes en 61 países ( http://www.bk.com/CompanyInfo/index.aspx ).


Por otro lado, no nos podemos olvidar de los famosos Wal-Marts que tienen más de 1,100 tiendas fuera de los Estados Unidos. Estos lugares se han convertido en las nuevas embajadas de los Estados Unidos. Estas empresas se instalan en lugares como Arabia Saudita e India y vienen con una mentalidad totalmente distinta de la que tiene esa sociedad.


Para no enajenar a sus consumidores entremezclan elementos locales con sus elementos americanos tradicionales. Rice Oxley le llama a esto cAmerican with a twist. d Al fin y al cabo no es más que un espejismo.


Se van disolviendo los valores locales para mezclarlos con valores extranjeros y acostumbrar a la población a un estilo de vida distinto al que llevan. Igual pasa con la nueva industria de los videojuegos. David Leonard (2003) nos explica que para el año 2002, los juegos de video fueron responsables de 8 mil millones de dólares en ganancias.


Dice también que para el 2000, 280 millones de juegos se vendieron alrededor del mundo. Estas estadísticas no cuentan con la nueva gama de juegos de video que se pueden bajar gratis del internet ni con la industria pirata de estos juegos. Quiere decir que el número de personas (jóvenes en su mayoría) expuestas a estas imágenes es mucho mayor a estos estimados.


Aunque la industria de los videojuegos no es monopolio único de firmas estadounidenses, estamos ante un cuadro muy parecido al que vimos con las corporaciones de comunicación integrada: la compra y venta de compañías extranjeras a compañías norteamericanas ha ido en aumento. El resultado es que los juegos que se producen son cada vez más americanos. Children Now , una organización con base en Oakland, California, nos ofrece varias estadísticas que nos ayudan a entender el efecto que tiene este oligopolio: 64% de los personajes son hombres, 19% son no-humanos y 17% son mujeres; 73% de los personajes importantes (los que controla el usuario) son hombres y menos del 15% son mujeres; 50% de las mujeres que aparecen en estos videojuegos son decoración o cextras d; 50% de los personajes son hombres blancos y menos del 40% son negros.


Aunque quizá esta última estadística no suene tan impresionante como las otras, tenemos que entender que el 80% de los personajes negros salen en juegos de deportes (Citado en Leonard, 2003). Estas estadísticas nos ayudan a entender que la visión que se le está llevando al público que usa estos juegos es la visión del hombre blanco americano que perpetúa los estereotipos. Leonard también nos habla de dos juegos en específico, Grand Theft Auto III y NBA Street Ball , en los cuales la caracterización de los personajes es altamente tradicional y estereotipada.


En el primero, todos los villanos del juego son personajes de ccolor d, entiéndase chinos, japoneses, mexicanos, colombianos, negros americanos y jamaiquinos. En el segundo, los personajes más rudos y más brutos (en el sentido físico de la palabra) son los atletas negros. Se presenta al atleta negro como un atleta que ha llegado a donde está, no por su trabajo y su esfuerzo, sino por genes que le favorecen físicamente.


Casi ninguno de los baloncelistas blancos estadounidenses que aparecen en el juego tienen la capacidad de pelear y dar golpes que tienen los baloncelistas negros y por eso tienen que recurrir a los tiros de fuera de perímetro (tiros de la línea de 3 puntos) que son los más difíciles y los que éstos dominan. Según Leonard, la presunción implícita es que los baloncelistas blancos han llegado a su posición por trabajo arduo y los negros simplemente por genes cbuenos. d Todos estos datos que hemos explorado nos enseñan que, efectivamente, existe una invasión de la cultura norteamericana en el resto del mundo.


Aunque, definitivamente, no todo el mundo tiene acceso a todos estos medios de comunicación, hemos visto que la invasión se ha dado por todos los flancos posibles, incluyendo restaurantes de comida barata y tiendas que muchas veces obligan a los consumidores locales a comprar en ellas por su capacidad de abaratar costos. Esto, añadido al hecho de que otros países no se acercan, ni remotamente, a tener el poder de influencia que tiene Estados Unidos, explica porqué hablamos del cimperio americano. d Aunque el Internet ha traído una mayor exposición de productos hechos en otras partes del mundo, nada se asemeja a la penetración americana en otras culturas.


¿En cuántas cadenas de comida españolas, francesas o rusas comemos a diario? ¿Cuántos programas musulmanes, chinos o finlandeses vemos a diario? ¿Cuántas películas extranjeras tienen la fama mundial que tiene Titanic, Jurassic Park o Spiderman?


Imperio: el pensamiento Aunque el método y los medios de dominación en el imperio americano son muy distintos a los de imperios pasados, el pensamiento en que se basa esta dominación es el mismo. Rice Oxley nos dice: cSuperpowers have throughout the ages sought to perpetuate their way of life: from the philosophy and mythology of the ancient Greeks to the law and language of the Romans... d Robert Young, profesor de teoría postcolonialista en Oxford, explica: cMost empires think their own point of view is the only correct point of view.


d (Citado en Rice Oxley, 2003) En el caso de los Estados Unidos, esta suposición sale del llamado cexcepcionalismo americano. d El término cexcepcionalismo americano d surge de los escritos de Alexis de Tocqueville sobre la democracia en los Estados Unidos. Martin Sellevold (2003) nos explica que el término implica cthe feeling that the US is something special and set apart from everything else d (p.


48). Aunque la teoría es casi tan vieja como el país mismo, es un pensamiento que no ha dejado de existir en la mente de los americanos. David Rothkopf (1997) aboga fuertemente por la expansión del imperio estadounidense.


Dice Rothkopf: And it is in the economical and political interests of the United States to ensure that if the world is moving towards a commong language, it be English; that if the world is moving toward common telecommunications, safety, and quality standards, they be American; that if the world is becoming linked by television, radio, and music the programming be American; and if common values are being developed, they be values with which Americans are comfortable (p. 42-43). ¿Y cuál es la razón de esto, según Rothkopf?


cAmericans should not deny the fact that of all nations in the history of the world, theirs is the most just, the most tolerant, the most willing to constantly reassess and improve itself, and the best model for the future. d (p. 48).


Rothkopf también dice que en la medida que el mundo vaya camericanizándose d podremos medir la modernidad y la civilización del resto del mundo (p. 40). Quizá podríamos pensar que estas suposiciones chauvinistas de Rothkopf son privativas de un sector retrógrada americano como el de la administración de George W.


Bush que, como Reagan en los 80 9s, ha dividido el mundo entre los buenos (aquellos que están con Estados Unidos en la cguerra contra el terrorismo d) y los malos (los terroristas y todos los que no apoyan los métodos estadounidenses para lidiar con el terrorismo). No obstante, es importante mencionar que Rothkopf fue uno de los oficiales gerenciales del Departamento del Comercio bajo la administración Clinton. Por otro lado, existe todo un sector del mal llamado liberalismo americano que coincide con este tipo de pensamiento.


Susan Moller Okin (1999) habla de cómo el multiculturalismo puede ser incompatible con el feminismo y por ende nuestra meta no debe ser tener una sociedad multicultural sino una sociedad liberal en la que los derechos de las mujeres (derechos basados en el feminismo secular occidental) se respeten. En su diatriba contra todas las cculturas atrasadas d del resto del mundo Okin dice: cIndeed, they [las mujeres de culturas minoritarias que ella considera opresivas] might [itálico de la autora] be much better off if the culture into which they were born were [...] to become extinct (so that its members would become integrated into the less sexist surrounding culture). d (22-23) El pensamiento existente, entonces, es que la cultura americana es superior y que en casos en los que las culturas nativas se nieguen a adoptar sus parámetros, deben dejar de existir.


Esto suena peculiarmente parecido a la imposición del cristianismo y del castellano que hizo el imperio español. Conclusión Dice un refrán popular que el mejor truco que tiene el diablo es hacerle creer al mundo que no existe. Ese, efectivamente, es el mejor truco del imperio americano.


Estados Unidos se ha infiltrado en todos los aspectos de nuestras vidas y todavía existen personas en el mundo que se niegan a aceptar la realidad del imperialismo cultural estadounidense. Por esto mismo entiendo que Estados Unidos es el imperio más peligroso de todos. EUA cuenta con dos elementos tradicionales que lo hacen igual de peligroso que cualquier otro imperio: 1) poder, 2) la teoría de que su cultura es superior.


Este segundo elemento es particularmente frustrante porque, contrario a lo que diga Rothkopf, una cultura que busca la desaparición de aquellas que no se asemejan, no es una cultura justa ni tolerante. Una cultura que demoniza al cotro d no debería ser el cmodelo para el futuro d. Más allá de esto, Estados Unidos tiene un tercer elemento que lo hace más peligroso todavía.


Cuando existen invasiones militares o cuando existe opresión física, la ciudadanía tiene dos opciones: reconocer y asimilar o reconocer y luchar. El tipo de penetración y de dominación de los Estados Unidos no siempre es tan abierta como una invasión militar. Al contrario, su sello de fábrica es la sutileza con la que se ha ido imponiendo en nuestras vidas.


Día a día hemos ido consintiendo a asimilarnos, a veces sin darnos cuenta. Ese es el peligro; así comienza el proceso de desaparición de lo nuestro y de reemplazo por lo dominante y lo peor de todo es que somos nosotros quienes lo autorizamos. BIBLIOGRAFÍA Acosta, I.


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Horizontes es la Revista de la Facultad de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico. Los lectores pueden imprimir, bajar el contenido o enviarlo por correo electrónico para uso individual. No se autoriza el uso comercial del mismo.


Se solicita que citen correctamente los datos bibliográficos de cada artículo de acuerdo con un manual de estilo. Para su conveniencia incluimos los dos formatos mayormente utilizados en el mundo académico. Referencia bibliográfica del artículo (según APA): Feliciano Ortiz, R.


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Horizontes . 3 Sep. 2009 Las referencias anteriores se basan en los siguientes manuales de estilo: American Psychological Association.


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