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Lynn Margulis y el origen de la vida compleja

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Cultura SUPLEMENTO DE LA NUEVA ESPAÑA NÚMERO: 797 Jueves, 13 de marzo de 2008 LECTURAS (2)   N 9ASTURIANO (6)   POESÍA (8) Lynn Margulis y el origen de la vida compleja La bióloga defiende la simbiogénesis como proceso básico de la evolución en una entrevista con LA NUEVA ESPAÑA PÁGINAS 4 Y 5 «Hay un tribalismo científico que dificulta el progreso del saber» «Lo único que se valora es la novedad, lo que no es nuevo no es ciencia» ANDRÉS MONTES La trayectoria científica de Lynn Margulis es la de una heterodoxa. Su visión sobre el modo en que se des- arrolla la evolución confronta con el neodarwinismo, la corriente más fuer- te en la actualización de la teoría dar- winiana. Pero además es una gran crí- tica del sistema de ciencia actual.

De todo ello habló en Oviedo, donde esta semana imparte un curso sobre evolu- ción. 3¿Usted se siente como una resis- tente de la ciencia, después de llevar más de cuarenta años defendiendo una teoría que encuentra cierta oposición en la comunidad científi- ca? 3No.

Lo mejor que puede tener una son los críticos que saben, los que uti- lizan argumentos solventes. La crítica basada en el conocimiento relevante resulta muy buena para un científico porque la ciencia es autocorrección. Sin embargo, al principio algunos de los críticos con lo que yo sostengo consiguieron impedir mis publicacio- nes, algo que ya no es posible.

Pero en lo que más me ha afectado es en el bloqueo al dinero para ... more.

investigación. Hace quince años frustraron mi acce- so a fondos de la NASA, por ejemplo, y eso me causa problemas. Pero tam- bién puedo pensar, con el paso del tiempo, que quizá fuera una buena cosa porque puedo dedicarme en exclusiva a lo que de verdad me inte- resa.


3¿El hecho de ser mujer ha supuesto alguna dificultad añadida en ese jugar a la contra de la ciencia aceptada? 3No, nunca. Tengo tres hermanas y me crié siempre en un entorno muy femenino, en el que siempre tuve que trabajar.


En la profesión predominan los hombres sobre las mujeres, pero eso nunca fue un problema para mí, aunque reconozco que existen. Duran- te un período que estuve en el Caltech (Instituto Tecnológico de California, uno de los centros punteros en el mundo en investigación) escuché a las mujeres reunidas una noche historias horribles sobre su situación, pero no puedo decir que a mí me haya sucedi- do. Considero que el problema no es A.


M. F. La teoría de la evolución de Darwin es una construcción científica difícil de igualar, con dos características en apa- riencia contrapuestas pero que constituyen los soportes fun- damentales de la ciencia: ofrece un marco explicativo capaz de integrar y de orientar en la adquisición de conoci- miento, pero a la vez mantie- ne la fecundidad de la incóg- nita.


La proximidad de los geno- mas de las distintas especies que hemos comenzado a secuenciar en este siglo viene a corroborar la procedencia de la vida de un tronco común que cambia en el tiempo, la gran innovación conceptual que Darwin lanzó hace 150 años. Pero Darwin dejó una gran pregunta sin resolver: cuál es la fuente de esas varia- ciones evolutivas, el origen de la modificación de las espe- cies para que surjan otras nue- vas. El neodarwinismo, la visión imperante cuanto se habla de biología evolutiva, sostiene que esos cambios pro- ceden de las mutaciones, los defectos que surgen en la copia del material genético para su transmisión a la des- cendencia.


Lynn Margulis arriesga y se encara con la tendencia dominante para defender que la especiación se produce por simbiogénesis. Y además se distancia de una manera de hacer ciencia que, a su juicio, ha soslayado investigaciones capitales que habrían permiti- do dar un vuelco a la teoría de la evolución hace ya más de cincuenta años. Considera que la ciencia es un mundo fragmentado, con saberes en exceso comparti- mentados, y que esos límites autoimpuestos impiden una visión global, multidiscipli- nar, que, y más cuando se aborda la evolución, resulta clave para el avance del cono- cimiento.


Pero hay otro factor de ais- lamiento. Como paradoja, la universalidad del inglés como lengua de ciencia se ha con- vertido en una limitación, a su juicio, al dejar fuera de los circuitos muchas investigacio- nes realizadas en otras len- guas, como el ruso. Así, Mar- gulis desempolva hallazgos de hace más de medio siglo que considera que contribuyen a consolidar la idea de que la simbiogénesis es el proceso que determina la evolución y la causa del incremento de la complejidad de la vida a tra- vés de la especiación.


Ése es un filón todavía no agotado porque «la mayoría de la información significativa Lynn Margulis Bióloga Cultura 4 LA NUEVA ESPAÑA Jueves, 13 de marzo de 2008 Lynn Margulis, en la Facultad de Biológicas de Oviedo. Ciencia Pasa a la página siguien- Pasa a la página siguiente Perfil Lynn Margulis Superados los setenta, Lynn Margulis podría ser una abuela satisfecha con los numerosos nietos que le han dado sus cuatro hijos. Por el contrario, sigue en primera línea de la ciencia y volcada en su trabajo con una vitalidad que desborda.


En Oviedo, ante un aula de Biológicas abarrotada de alumnos y profesores, expu- so su teoría de la simbiogé- nesis en un castellano flui- do, resultado de su trabajo en la baja California y de la colaboración que desde mediados de los años seten- ta del siglo pasado mantiene con investigadores catala- nes. Profesora del departa- mento de Geociencias de la Universidad de Massachus- setts, es miembro de las academias de Ciencias ame- ricana y rusa. En 2000 reci- bió la medalla nacional de la Ciencia de mano del pre- sidente Clinton.


Si se la hubiera entregado Bush no habría ido a recogerla, según manifestó entre los aplausos del auditorio en su conferencia de la Facultad de Biológicas. Escribe sus libros a medias con su hijo Dorion Sagan, filósofo de la cien- cia, fruto de su matrimonio con ese gran divulgador que fue Carl Sagan. El hijo aporta la claridad expositiva y la madre el peso de la ciencia.


Pero eso no es sim- biosis sino complementarie- dad; porque, como ella se encarga de recordar de con- tinuo, la simbiosis requiere como condición dos indivi- duo de distinta especie. Contra toda una forma de hacer ciencia para la comprensión de la evolu- ción sigue durmiendo entre la bibliografía oculta», expone Lynn Margulis en su libro Captando genomas . En esa misma obra va más allá al advertir: «la terminología de la mayoría de los evolucionistas modernos no es tan sólo falaz, sino también peligrosa, puesto que conduce a la gente a creer que entiende la evolución de la vida cuando, en realidad, está confun- dida y mal informada» (pág.


42), por lo que, desde su perspectiva, «gran parte de la terminología de los evolucionistas modernos debe- ría ser descartada» (pág. 45). Des- califica así lo que denomina «engañosas claridades de lengua- je» que nos hacen creer que sabe- mos.


Su bibliografía en español es amplia. Desde título que ¿Qué es la vida? o ¿Qué es el sexo?


a otros como Microcosmos en los que, siempre en colaboración con su hijo, expone el conjunto de su teoría. De todos ellos, es en Captan- do genomas en el que se ofrece una síntesis más acabada de su teoría, que comienza por cuestio- nar el papel de las mutaciones en los cambios evolutivos. «La tras- cendencia de la mutación aleato- ria como fuente de variación here- ditaria está siendo enormemente exagerada», expone (pág.


35). Destaca el hecho de que «ninguna mutación ha conseguido que apa- rezcan alas, que nazca un fruto, que brote un tallo o que surja una uña. En general, las mutaciones tienden, pues, a generar enferme- dades, deficiencias o muerte» (pág.


56). Tras la demolición viene la alternativa, el momento en el que Margulis defiende que «la varia- ción hereditaria que conduce a la novedad evolutiva procede de la adquisición de genomas» (pág. 36).


En ese proceso, «los agentes del cambio evolutivo tienden a ser organismos plenamente vivos 3microbios y sus relaciones eco- lógicas 3 y no tan sólo las muta- ciones aleatorias que suceden en su interior» (pág. 68). En definiti- va, «la fusión a nivel microscópi- co condujo a la integración gené- tica y a la formación de indivi- duos cada vez más complejos» (pág.


91). La prueba la llevamos dentro nosotros mismos. La célula euca- riota, la base de toda vida comple- ja, es resultado de la asociación de organismos más primitivos.


Inclu- so algunos de los orgánulos celu- lares 3véase las mitocondrias 3 lle- garon de fuera, como revela el hecho de que tengan un ADN dis- tinto del del resto de la célula. La simbiosis está muy presente en nuestras vidas, aunque no tenga nada que ver con lo que experimentaba aquel concursante del primer «Gran hermano» espa- ñol, que más bien era un cierto picor por debajo de la cintura. «La simbiosis es, simplemente, la vida en común de organismos dis- tintos entre sí», afirma Margulis.


«La simbiosis estable a largo plazo que desemboca en el cam- bio evolutivo recibe el nombre de simbiogénesis», define en Cap- tando genomas . Para cuantificar la importancia de la simbiosis en el desarrollo de la existencia, la bióloga sostie- ne que «el diez por ciento del peso en seco en cualquier perso- na corresponde a simbiontes» alojados nuestro cuerpo. Y para concluir, una afirmación desaso- gante que no conviene recordar antes de irse a la cama: «Disfru- tamos todos de relaciones silen- ciosas e inconscientes con micro- bios».


5 Cultura LA NUEVA ESPAÑA Jueves, 13 de marzo de 2008 Viene de la página anterior Viene de la página anterior «Soy darwinista,pero no neodarwinista» entre sexos, sino entre personas que no saben nada más allá de su campo. Es lo que James Lovelock llama el «apartheid académico». 3 Entonces el conocimiento está cada vez más fragmentado, más divido en parcelas inconexas& 3La única forma de superar esa sen- sación es conocer la historia de la ciencia.


Aunque los científicos lo nie- guen, tienen una filosofía. Ahora lo único que se valora es la novedad. Lo que no es nuevo no es ciencia.


Eso es un tontería enorme y considero que, en general, la ciencia de ahora es peor que la de antes. La proximidad entre campos científicos como la biología molecular y la bioquímica crea, por ejemplo, un efecto parecido al del Oriente Medio: se levantan enormes fronteras entre dos campos que casi estudian la misma cosa. Existe un cier- to tribalismo científico que hace que unos no comprendan lo que dicen los otros y dificulta el progreso del saber.


Los científicos están encerrados en su dominio y no perciben lo que ocurre fuera de él. 3Usted cuestiona el lenguaje al que estamos acostumbrados cuando se habla de evolución: competición, lucha, dominio del más fuerte& 3Lo que sostengo es que ese tipo de cosas no puede medirse. La Natu- raleza no es un partido de baloncesto en el que la competencia se evalúa por los puntos que obtiene cada equi- po.


Por eso, cuando hablamos de evo- lución, se recurre a una terminología más propia de la sociología, que se ha impuesto en la biología. Rechazo la idea de que la acumulación de las mutaciones genéticas, que más del 99 por ciento son malignas para indivi- duo, provoquen el cambio de espe- cies. Soy darwinista, pero no neodar- winista.


Considero que la genética de poblaciones es trivial, hay muchos científicos concentrados en algo que es menos importante que la simbiogé- nesis como fuente de innovación bio- lógica. 3 ¿ Cómo definiría usted la simbio- génesis? 3Cambios evolutivos a través del tiempo en comportamiento, morfolo- gía o metabolismo que proceden de la simbiosis.


¿Qué es la simbiosis? Organismos de distintas especies que viven asociados físicamente, es una relación ecológica. Ocurre que la idea corriente es que simbiosis es una rela- ción de beneficio mutuo entre dos socios.


Sin embargo, ese tipo de beneficios no se puede medir, y sin medida no hay ciencia. Por eso consi- dero que se utiliza un lenguaje común en la sociedad nada adecuado, que bloquea la ciencia. 3Uno de sus libros se titula ¿Qué es la vida?


Dénos la respuesta abre- viada. 3La vida es materia y flujo de ener- gía que puede escoger, que puede modificar su entorno. La vida es un verbo, no un sustantivo, es un proceso, un crecimiento que no quiere parar.


3Usted apoyó la hipótesis de Gaia, la idea de la Tierra como un gran organismo que lanzó James Lovelock. Hoy se encuentra alejada de ese planteamiento, cuando fenó- menos como el calentamiento global podrían indicar que Lovelock tenía razón. 3No estoy de acuerdo con Lovelock en esa visión del planeta como un gran organismo.


La Tierra es un gran eco- sistema y, pese a nuestra presunción, no creo que podamos salvar el planeta; ésa es una visión muy antropocéntrica. Resulta muy difícil predecir lo que va a pasar y no se puede anticipar gran cosa sobre el futuro con mucha seguri- dad. Por eso no soy una activista en materia medioambiental.


Microcosmos Lynn Margulis y Dorion Sagan Ed. Tusquets, Barcelona 2008 (3.ª ed.) Captando genomas Lynn Margulis y Dorion Sagan Ed. Kairós, Barcelona 2003 JESÚS FARPÓN

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