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Las políticas gubernamentales de ciencia y tecnolo- gía no han permitido el avance de instituciones na- cionales que desarrollen tecnología comercializada internacionalmente para la industria del petróleo. Tampoco Pemex ha contribuido significativa y sos- tenidamente a fortalecer instituciones y procesos en ese sentido. Pemex no ha sido la organización que financia la investigación y el desarrollo tecno- lógico petroleros en México.

Pemex ha adquirido exitosamente tecnología sobre todo de compañías extranjeras, en algunas áreas la ha adquirido de instituciones nacionales 1 y también ha desarrolla- do alguna tecnología a lo largo de los años. Ante la necesidad, la tecnología se compra, se contrata el servicio de compañías que la tienen o se compra el producto obtenido por esa tecnología. En la actualidad, existen relativamente pocas tecno- logías que no se vendan en forma abierta en el mundo, como las tecnologías para fabricar bombas atómicas que, en todo caso, forman parte de un mercado ilegal.

En este caso un grupo reducido de países domina la tecnología y así sucede con otras en poder de un pequeño número de organizacio- nes, como las tecnologías para explotar petróleo en aguas muy profundas. Algunas de esas tecnologías continuarán desarrollándose constantemente. También existen organizaciones que, aunque producen mucha tecnología, no podrían sostener- se de sus ventas y que no se caracterizan por pres- tar servicios, un ejemplo son los Laboratorios del Departamento de Energía de Estados Unidos.

Estos laboratorios no han generado muchas tecnologías para explotar petróleo en aguas profundas por va- rias razones, entre ellas porque existen ... more.

organiza- ciones que las están desarrollando y reconocen que esas tecnologías se pueden comprar. 2 Hay quienes designan como aguas profundas a aquellas regiones en las que el lecho marino se en- cuentra a más de 500 metros debajo de la superfi- cie del mar y llaman aguas ultraprofundas a aque- llas en las que se encuentra a más de 1 500 metros. Ni siquiera las organizaciones más avanzadas son autosuficientes en tecnología, en parte porque sus recursos son canalizados a sus negocios princi- pales.


Como Pemex, cualquier compañía en el mundo se abastece de tecnología en donde la en- cuentra disponible. Estados Unidos tiene otra op- ción, además de la tecnología petrolera, para ase- gurarse el abastecimiento de hidrocarburos, que es su poderoso ejército. 2 En general, las organizacio- nes públicas que no venden tecnología eventual- mente la transfieren a compañías que sí lo hacen.


A su vez, los productos que Pemex vende al ex- tranjero no tienen un gran contenido tecnológico, pues se trata, sobre todo, de crudo sin refinar. Pero eso le ha permitido aumentar su negocio, al grado de convertirse en uno de los principales producto- res de crudo en el mundo. Pemex prefirió el cami- no de la dependencia tecnológica, aunque en el pasado pudo crecer y haber desarrollado, al mismo tiempo, a la principal institución que se ha dedica- do a la investigación y al desarrollo tecnológico para la industria petrolera nacional, el Instituto Mexicano del Petróleo ( IMP ).


Pemex no necesitó hacerlo, de hecho el IMP se creó el 23 de agosto de1965, casi 30 años después de la creación de Pe- mex. Además, el IMP tuvo su época de oro en los primeros quince años de su creación, es decir antes del auge de la producción petrolera del país. El Instituto Mexicano del Petróleo Durante los primeros años de su existencia, el IMP fue una de las mejores instituciones de investiga- ción y desarrollo tecnológico del tercer mundo, con laboratorios tan equipados que eran la envidia de otros en cualquier parte del planeta.


De 1977 a 1981 el IMP incursionó en las tecnologías de explo- En s a y o M A Y O 2 0 0 8 E S T E P A Í S 2 0 6 20 ¿Por qué no desarrollamos tecnología para aguas profundas? N ICO LÁS D O MÍN GU EZ VERGARA Jefe del Departamento de Sistemas de la Universidad Autónoma Metropolitana. ración y explotación costa afuera, ayudando a que el país aumentara enormemente sus reservas petro- leras y su producción.


El IMP dominaba la secuencia en el desarrollo tecnológico desde el estudio básico, la experimentación en escala de vidrio, en planta piloto, elaboración de ingeniería de proceso y pro- yecto constructivo final. 3 Durante ese periodo, el IMP era la única organización en México que podía elaborar procesos para las obras de ingeniería que Pemex requería. El 90% de la ingeniería de detalle se desarrollaba en el país (mayoritariamente por fir- mas privadas y por el IMP ) y Pemex la contrataba del IMP y de las firmas privadas por asignación di- recta.


En ese periodo también el IMP desarrolló con- tratistas mexicanos de construcción. Más de 30% del presupuesto de Pemex para obras nuevas estaba destinado a este fin. 3 El IMP fue una de los joyas de la corona de la investigación y el desarrollo tecno- lógico en Latinoamérica.


¿Por qué no continuó de la misma manera hasta nuestros días? Actualmente el IMP ces un centro público de in- vestigación que durante 42 años ha operado con presupuesto propio, derivado de la comercializa- ción de productos y servicios a Pemex y terceros d. En 2006 y 2007 cel financiamiento de ley sólo ha sido el 3% de su presupuesto anual d.


En el año 2007, el IMP tenía 172 patentes vigentes. Y desde luego que el IMP ha sido csemillero en la forma- ción de científicos y técnicos especializados para Pemex d. 4 El IMP es la principal institución nacional que se ha dedicado a la investigación y al desarrollo tecno- lógico para la industria petrolera y se ha enfocado, sobre todo, a proveer servicios para las actividades operativas de Pemex, sin concretar muchos proyec- tos de largo plazo para el desarrollo de tecnología petrolera.


Por ejemplo, desde 1986 Pemex estable- ció un sistema de pago al IMP con base en facturas aprobadas por las áreas que recibían el servicio. Se podría decir que el IMP no pudo prepararse en el pasado para satisfacer las necesidades de tecno- logía para aguas profundas puesto que los recursos necesarios los hubiera tenido que proveer interna- mente. En 1987 se descubrió que el IMP se estaba dedicando a investigaciones de frontera que en ese tiempo cno le servían a Pemex d, por lo que se con- siguió que esos proyectos se le transfirieran a la UNAM y al Cinvestav, entre otras instituciones.


Co- mo resultado, el IMP ha realizado a lo largo de los años muchos proyectos de servicios de bajo y hasta nulo contenido técnico a solicitud de Pemex (revi- sar por ejemplo los 27 proyectos facturables del IMP que representaron las ventas más grandes en el año 2004, en especial el proyecto facturable; infor- mación obtenida a través del IFAI ). El Instituto, como resultado de esas políticas, ha ofrecido servicios y logrado contribuciones al desa- rrollo de tecnología de punta y en nichos reduci- dos, sobre todo después de sus primeros quince años. Aunque sigue teniendo laboratorios que son de los mejores en el país, los comparte con institu- ciones de educación superior nacionales a través de convenios de colaboración.


Se ha agrandado la brecha en el desarrollo tecno- lógico en el sector petrolero con respecto a los paí- ses desarrollados (y algunos no desarrollados como Brasil) desde el final de la época de oro del IMP . 5 En la actualidad es difícil encontrar servicios que el IMP ofrezca que no los pudieran proporcionar otras compañías en el mundo. O productos tecnológicos que distingan al IMP porque se estén vendiendo apreciablemente en el mercado mundial.


Muchas publicaciones establecen el lamentable estado de la ciencia y la tecnología mexicanas, sobre todo en lo que respecta al petróleo. El papel de México se re- duce a ser cesclavos del colonialismo tecnológico y viles exportadores de materias primas d. 5 También ha faltado a lo largo de los años un ali- neamiento constante entre las necesidades de Pe- mex y la creación de competencias, proyectos y productos del IMP .


La brecha tecnológica se puede confirmar en la cantidad de tecnologías emergen- tes que se pueden desarrollar en México, en la cla- se de productos que ofrece el IMP comparados con los del Instituto Francés del Petróleo y Petrobras. Esto, a pesar de que en México existen científicos y tecnólogos muy capaces. También es notable que en Pemex se operan tecnologías de las mejores que existen en el mundo para exploración y explota- ción en tierra y en aguas someras.


Claro, mucha de esa tecnología fue comprada fuera del país, o está en operación a través de los servicios que proveen compañías extranjeras. Esa tecnología puede ser operada por mexicanos o extranjeros capacitados en su uso. Pemex ha sido capaz de aprender efecti- vamente el manejo de la tecnología.


Un fenómeno que se ha visto en México y no sólo en la industria del petróleo es que los egresados de nuestras insti- En s a y o M A Y O 2 0 0 8 E S T E P A Í S 2 0 6 21 tuciones de educación superior se vuelven opera- dores pero no desarrolladores de ella. Se perdieron años muy valiosos en la consolida- ción de una institución de investigación y desarro- llo tecnológico que notoriamente generara tecnología petrolera propia, comercializada inter- nacionalmente. Si Pemex quisiera que el IMP se de- sarrollara en el futuro se necesitarían inversiones enormes para crear productos que otros probable- mente podrían, si se lo propusieran, tener ya co- mercializados para el momento que el IMP los estuviera demostrando.


El estado de desarrollo tecnológico petrolero en el país es más sombrío que la imagen prevista hace tres décadas. Se reque- riría un financiamiento muy grande para estar a la altura de Petrobras en diez años. La colaboración IMP -Pemex ha funcionado en ocasiones.


Por ejemplo, en el proceso de desmeta- lización selectiva de residuos pesados (Demex), la hidrodesulfuración de destilados, el alquiltoveno y otros productos. 7 Dimensión y orientación de los recursos El director de Pemex, Jesús Reyes Heroles, ha esta- blecido que en 2008, cse canalizarán a este sector 580 millones de pesos, a través del Fondo Sectorial de Investigación en materia de hidrocarburos, que junto con los recursos destinados al IMP , permiti- rán incrementar la inversión en investigación y de- sarrollo tecnológico en niveles sin precedentes en el país d. 8 Esto es excelente, pero el esfuerzo debe ser sostenido, planeado y dirigido, con metas cla- ras, mensurables y alcanzables.


Pemex y la Secretaría de Energía (Sener) deberían definir exac- tamente cuál es la meta comprometida que se per- sigue con ese financiamiento. En el programa esta- dounidense Apollo, la meta fue llegar a la luna. Por ejemplo, ¿la meta nacional sería el desarrollo de plataformas semisumergibles?


¿O únicamente lograr la capacidad de administrar la producción? ¿Sería para operar la tecnología que se pudiera comprar? A lo largo de la historia, el gobierno ha proporcionado financiamiento insuficiente a las instituciones de investigación, al mismo tiempo que se ha mantenido distante.


¿En dónde está el plan que podría asegurar buenos resultados con ese financiamiento? Por otra parte, el solamente proveer financiamiento no garantizará la genera- ción de tecnología puesto que se necesita también de infraestructura, de recursos humanos capacita- dos y directivos de las instituciones que entiendan lo que es la tecnología y la manera de dirigir y pla- near el desarrollo tecnológico, y entender que no todo debe ser desarrollo tecnológico, sino innova- ción tecnológica que se aplique en la práctica y au- mente la competitividad, calidad, eficiencia y efica- cia de la industria petrolera nacional. Deben asegurarse recursos, pero también mecanismos efectivos de seguimiento, control, evaluación y rendición de cuentas.


Es decir, las instituciones de investigación y desarrollo tecnológico deben entre- gar resultados conmensurables con el apoyo que se les brinde. Hay que resaltar que 580 millones de pesos, alre- dedor de 53 millones de dólares, es poco para los montos que requiere la industria, sobre todo dada la urgencia que tiene el gobierno de incursionar en aguas profundas. ¿Ciencia para los científicos o soluciones para el petróleo?


Si no se corrigen algunas de las principales estructu- ras en la manera en que se hace ciencia y tecnología en México, el dinero asignado se puede desperdi- ciar. Por ejemplo, si el mayor incentivo económico y de permanencia en su trabajo para los investiga- dores es el producir artículos publicables en revistas de prestigio, su prioridad no será desarrollar tecno- logía útil al sector petrolero. Muchas de las investi- gaciones científicas nacionales han tenido como principal objetivo producir conocimiento que sola- mente les es útil a los científicos, o que quizá ten- drá una aplicación fuera del país.


El énfasis en la mayoría de las instituciones na- cionales de investigación y desarrollo es hacer ciencia y no tecnología, es ampliar el conocimien- to, no realizar innovaciones que de verdad aumen- ten la productividad de las grandes empresas na- cionales con la rapidez que se requiere. Falta promover decidida, efectiva y eficazmente el desa- rrollo de estas últimas actividades, aparte de aque- llas que tienen que ver con la generación de cono- cimientos básicos. Cuando los directivos tienen demasiada libertad para reorganizar una institución, ellos tratan de obtener resultados que muestren que su gestión ha En s a y o M A Y O 2 0 0 8 E S T E P A Í S 2 0 6 22 sido relativamente positiva; aunque el futuro de la institución no necesariamente se beneficia de esa visión de corto plazo.


Ha faltado capacidad de pla- near la obtención de resultados concretos, notables y valiosos. Es necesario que los directivos de nues- tras instituciones de investigación sean líderes vi- sionarios experimentados en lo que dirigen. Existen problemas formidables de ciencia, tecno- logía e ingeniería muy prácticos en los que las ins- tituciones mexicanas podrían haber incursionado 3como los problemas en la búsqueda y extracción de petróleo en aguas profundas 3 si antes se hubie- ran preparado los recursos humanos y adquirido la infraestructura.


Al no existir las condiciones para resolver esos problemas con nuestros recursos, se compra la tecnología a compañías transnacionales o se adquieren servicios. Esto también ha hecho que en México no sobresalga la ingeniería. Los impactos de una privatización para la investigación petrolera Privatizar el sector petrolero podría tener repercusio- nes muy negativas en la investigación y el desarrollo tecnológico del país.


Por ejemplo, después de que el gobierno ha abierto la petroquímica a la inversión privada, ¿qué proyectos se tienen en la investigación y desarrollo tecnológico en esa área? ¿Cuáles son los resultados? ¿Cuál es la inversión en la investigación y desarrollo de la petroquímica?


¿En dónde están los institutos de investigación creados por la indus- tria privada para la petroquímica? Y en el caso de la electricidad ¿en dónde están los institutos de inves- tigación y desarrollo tecnológico en México finan- ciados por las empresas privadas? Para 1978, era promisorio descubrir nuevos pro- cesos y nuevos catalizadores para la petroquímica, además de que la brecha con los países desarrolla- dos no era tan grande pero, a falta de infraestructu- ra científica y tecnológica, recursos humanos y fi- nanciamiento, no se lograron los avances necesarios y actualmente se está en manos de li- cenciadores extranjeros.


Ésa fue una de las grandes oportunidades que se perdió. La privatización de Pemex podría arrasar con lo poco que queda de investigación y desarrollo tec- nológico sobre el petróleo que se hace en el país. Las compañías privadas traerían a sus técnicos, sus investigadores y hasta sus proveedores.


Debemos prepararnos como país, puesto que tampoco es re- moto que en un futuro próximo China e India es- tén ofreciendo tecnología apropiada, así como ser- vicios técnicos y tecnológicos a precios competitivos a compañías petroleras estatales del tercer mundo; si esto sucediera, el futuro de las instituciones nacionales de investigación podría volverse aún más incierto. El debate sobre las aguas profundas Pemex comenzó los trabajos hacia aguas profun- das en el año 1999, 9 y ha logrado encontrar hidro- carburos en Catemaco, por ejemplo en Noxal, a 934 metros de tirante de agua y en Lakach, a 988 metros. 10 La aceleración de la exploración y explo- tación petrolera en la parte estadounidense del golfo de México es tanta que el investigador Fabio Barbosa nos hacía notar que era necesaria una au- tonomía tecnológica a fin de que Pemex pudiera involucrarse en cla carrera contra el tiempo d hacia las aguas profundas del golfo de México.


Fue en 2007 cuando el gobierno de Felipe Calde- rón decidió explorar aguas ultraprofundas y debido a la dependencia tecnológica de Pemex se decidió contratar la construcción de tres nuevas platafor- mas. 9 Debido a ello Pemex y el IMP están realizando asimilaciones del extranjero del know-how en la ex- ploración y explotación en aguas profundas, una estrategia acertada dado el subdesarrollado estado de la infraestructura científica y tecnológica en el país. Sin tecnología, sin recursos humanos, sin ca- pacidad de manejar proyectos de tal envergadura resulta obvio que Pemex solo no puede hacer la ex- ploración en aguas profundas, mucho menos la ex- ploración en aguas ultraprofundas y ni en sueños la explotación en aguas ultraprofundas.


Así que Pe- mex tiene necesariamente que realizar esos trabajos con organizaciones que tengan los recursos y la ex- periencia. Desde luego, si es realmente necesario realizar esos trabajos de inmediato. Hasta el momento, han existido compañías que han provisto los servicios requeridos, pero la ope- ración de los nuevos proyectos en aguas profundas es mucho más compleja y riesgosa y difícilmente las compañías aceptarán un simple contrato de ser- vicios.


9 En este momento Pemex necesita definir si aún así buscará un servicio o tratará de otorgar un contrato de servicios incentivado en que se com- En s a y o M A Y O 2 0 0 8 E S T E P A Í S 2 0 6 23 partiría la producción. Lo primero parece difícil en este momento y lo segundo está prohibido por la Constitución. Lo anterior ha dado lugar a un debate superficial con diferentes opiniones sobre si la tecnología y los servicios de exploración y producción para aguas profundas se pueden conseguir en el merca- do.


El debate se ha dado sobre todo entre políti- cos, periodistas y comentaristas de noticias que son los que tienen acceso a los medios de comuni- cación masiva y no entre científicos, tecnólogos, gerentes de las instituciones de investigación y an- teriores directores de Pemex. En estas discusiones, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, la Academia Mexicana de Ciencias, la Academia de Ingeniería, la Asociación Mexicana de Directivos de la Investigación Aplicada y el Desarrollo Tecno- lógico, El Instituto Mexicano del Petróleo y el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, así como otras organizaciones, se han mantenido al margen, a pesar de que son esas instituciones las que debe- rían proporcionar elementos para aclarar el proble- ma y asesorar a quienes toman decisiones. Claro, pudieron haberlo hecho, pero no públicamente.


Si se tuviera un debate público entre los anterio- res directores de Pemex se lograría mucho en la comprensión y solución del problema. Desafortu- nadamente, algunos de esos directores se podrían encontrar en situaciones legales como resultado de sus gestiones, por lo que difícilmente les podría convenir participar en debates públicos o quizá hasta ellos mismos pudieron, en cierto momento, haber tratado de darle la vuelta a la Carta Magna. El problema es fácil de entender en este mo- mento.


O se proponen contratos de servicios a las compañías interesadas o servicios de riesgo incen- tivados para los cuales habría que violar la Consti- tución o cambiarla a fin de que se permita la in- tervención privada en actividades prohibidas hasta ahora. Se ha hecho una campaña mediática muy grande desde el año 2006, que establece que México no tiene la tecnología ni los recursos financieros a pe- sar de que cmuchas de las reservas petroleras del país se encuentran en aguas profundas d. 11 Y así se escucha a altos funcionarios, directivos y políticos estableciendo que existen muchas docenas de mi- les de millones de barriles de petróleo en aguas profundas cuando, a la fecha, eso no se ha proba- do, son solamente estimaciones resultado de infe- rencias de la investigación geológica y geofísica.


Asegurar, como se hace en los medios de difu- sión masiva, que cMéxico tiene un tesoro escondi- do en el fondo del mar: el petróleo en aguas pro- fundas d, es algo que podría probarse en varios años pero, hasta el momento, sólo se tienen muy pocos descubrimientos de hidrocarburos en aguas profundas. Desde luego que podríamos tener suer- te y que en realidad existan muchas docenas de miles de millones de barriles de petróleo en las aguas profundas del golfo de México, pero eso se sabrá después de muchas pruebas, que en este mo- mento no existen. A los recursos prospectivos re- portados por Pemex la entidad reguladora estadou- nidense Securities and Exchange Comission no los registraría como reservas, porque no lo son, por- que no es algo contable, como lo sería un tesoro.


Si uno es estricto, la difusión en los medios del ctesoro en aguas profundas d es equivalente, cientí- ficamente hablando, a la afirmación, hace cien años de que la luna, por verse amarilla y con agu- jeros, era de queso. Sin embargo, algo que sí es cierto es que existe un gran incremento de la exploración y produc- ción petrolera en las aguas profundas de la región estadounidense del golfo de México. La produc- ción petrolera de esas profundidades ya es aprecia- ble.


También es verdad que en Estados Unidos se han establecido o se están estableciendo consor- cios con el fin de desarrollar tecnología para aguas profundas y ultraprofundas. Esto se debe al hecho irrefutable de que aunque se encontrara petróleo a, digamos, 3 000 metros de profundidad, aún no existe la tecnología para extraerlo. Si se encontrara un tesoro petrolero a esas profundidades no se ex- traería porque todavía nadie tiene la tecnología, habría que esperar a que se desarrollara.


Uno de los consorcios es Deepstar, que es un proyecto de desarrollo de un conglomerado indus- trial cuyo objetivo es avanzar la tecnología para au- mentar las reservas y la producción de hidrocarbu- ros de sus miembros. Otro está siendo promovido por el Departamento de Energía para desarrollar tecnología para tirantes de agua mayores de 1 500 metros. En enero de este año apareció el borrador del Plan Anual 2008 de Investigación y Desarrollo Tecnológico para Aguas Ultraprofundas, Gas Natu- ral y Otros Petróleos.


Los trabajos serán adminis- En s a y o M A Y O 2 0 0 8 E S T E P A Í S 2 0 6 24 trados por el Consorcio de Investigación para Ase- gurar Energía para Estados Unidos ( RPSEA ) y la par- te de investigaciones en ciencia básica relacionados la administrará uno de los laboratorios del Depar- tamento de Energía. Definitivamente, continúa el desarrollo tecnológico para aguas profundas y de manera muy sostenida. Los dos consorcios trabaja- rán juntos.


Son varios los problemas de ciencia y tecnología que se necesitan resolver. Uno de ellos es el desarrollar materiales de mucha integridad y que sean capaces de resistir altas presiones. El desa- rrollo tecnológico deberá ser permanente a fin de reducir el tiempo entre el descubrimiento de un yacimiento y la primera producción, así como los costos en todos los procesos necesarios.


Si existe petróleo en aguas profundas y ultrapro- fundas, habrá financiamiento para desarrollar las tecnologías para extraerlo, sobre todo si los precios del petróleo son demasiado altos. Si los precios continúan por las nubes siempre será rentable bus- car, encontrar, desarrollar los campos y extraer el petróleo encontrado, por difícil que sea la región en donde se encuentre. También por ello, siempre habrá presión, sobre todo de parte de los consumi- dores poderosos, de que el petróleo se extraiga, es- to quiere decir que ellos estarán empujando el de- sarrollo tecnológico, como ya lo está haciendo el gobierno de Estados Unidos a través de uno de sus brazos, que es el Departamento de Energía.


Para profundidades de 3 000 metros de tirante de agua, las compañías transnacionales no venden tecnología para la explotación petrolera por la sencilla razón de que esa tecnología todavía no existe. Existe para tirantes menores. Además de que aún no se prueba que tengamos petróleo a esas profundidades.


Navegando hacia las aguas profundas ¿Qué es lo que hay que hacer en aguas profundas? Si se tiene que explorar y explotar eventualmente a esas grandes profundidades la tecnología se ten- dría que comprar o contratar el servicio como lo ha venido haciendo Pemex. Es prácticamente im- posible que México pueda desarrollar la tecnología necesaria en cinco años, y difícilmente en diez años podremos competir con Petrobras.


Pero tam- bién tenemos que considerar que podría obtenerse petróleo de otras profundidades, por lo que no se justifica plenamente acelerar la exploración y pro- ducción en aguas profundas. En México existe la percepción en grupos políti- cos y en investigadores, de que el gobierno ha crea- do una necesidad artificial y urgente, cuyo único propósito es tener un punto de comienzo para avanzar la privatización de Pemex, usando el pre- texto de disponer de tecnología para buscar y ex- traer petróleo de aguas profundas. Uno de ellos es Francisco Garaicochea quien ha puntualizado en varias publicaciones que Pemex asegura que sola- mente se ha explorado alrededor de 25% del terri- torio nacional, por lo que sugiere, como una medi- da lógica, explorar regiones que no sean tan profundas en el territorio nacional mientras que se desarrollan las capacidades tecnológicas.


12 Y, desde luego, mientras se desarrolla en otros países la tec- nología apropiada para explorar y explotar el pe- tróleo. Es decir, debemos avanzar en aguas profun- das pero, sobre todo, dedicar el financiamiento y los esfuerzos sustanciales en lugares prometedores que tecnológicamente no son tan desafiantes. Ca- da nación, dependiendo de sus recursos naturales, define sus estrategias más apropiadas para su desa- rrollo y explotación.


En el caso de Brasil, que tiene sus recursos petro- leros debajo de sus profundos lechos marinos, tu- vieron que desarrollar tecnología para dominar esas áreas a través de un proceso de más de veinte años y comenzando con la compra de tecnología. En México sus recursos petroleros se han explota- do en tierra y en aguas someras y se tiene muy do- minada esa tecnología; bien podría obtener pro- ducciones muy importantes en el futuro en áreas no exploradas y mucho menos explotadas para las cuales sí tiene tecnología. Al mismo tiempo, puede adquirir tecnología para los trabajos futuros en aguas profundas.


Desde luego que, tarde o temprano, se deben ex- plotar las zonas en aguas profundas del golfo de México, puesto que aun los yacimientos en tierra y aguas someras que están por descubrirse eventual- mente se agotarán. Esto último da tiempo para ob- tener la tecnología. La exploración, desarrollo de campos, explota- ción y transporte en aguas profundas también es mucho más caro que en aguas someras; y los ries- gos más importantes.


El cuidado al medio ambien- te también representa un desafío. Sería formidable En s a y o M A Y O 2 0 0 8 E S T E P A Í S 2 0 6 25 controlar un problema como el del Ixtoc 1 que se presentó el 2 de julio de 1979. Lo que se debe di- señar es una buena estrategia de exploración y pro- ducción de los hidrocarburos en el país.


Cada país tiene sus estrategias y difícilmente las de un país como Brasil, coincidirán con las de Mé- xico. De cualquier manera es necesario estudiar có- mo otros países han sido exitosos en la explotación de sus recursos y aprender de sus éxitos y fracasos. Existe, quizá, la posibilidad de que México pue- da acceder a la tecnología de punta que necesita para aguas profundas a través de un intercambio tecnológico con Petrobras, de la misma manera que esta compañía lo ha hecho con Inglaterra, Bél- gica y otros países.


Esto no requeriría modificar la Constitución ni sus leyes secundarias y fue sugeri- do por el director de la Asociación de Ingenieros de Petrobras, Fernando Siquiera. 13 Debe hacerse una evaluación cuidadosa sobre la conveniencia de desarrollar, adaptar o comprar tec- nología en las diferentes áreas petroleras con recur- sos públicos. Es necesario hacer que las leyes se cumplan, entre ellas las que impactan el financia- miento de la ciencia, el desarrollo tecnológico y la educación superior.


También es necesario hacer en el futuro una selección de proyectos que produzca el mayor beneficio a la sociedad, por ejemplo, los proyectos a financiar actuales contemplan la explo- ración y explotación en aguas profundas, pero hay un limitado esfuerzo en darle valor agregado al pe- tróleo que se extrae. En el caso de aguas profundas, el fin último del gobierno es, como siempre, ex- traer petróleo solamente para venderlo sin trans- formarlo, a fin de resistir la enorme presión de mantener y hasta aumentar la producción. También es importante no exagerar los posibles logros futuros en asimilación, adaptación y desa- rrollo de tecnología para aguas profundas.


Es nece- sario generar una ruta sólida y realista de la asimila- ción de los recursos para explorar aguas profundas y ultraprofundas. Deben establecerse claramente las metas del esfuerzo a largo plazo. En México falta una política que obligue a las compañías extranjeras que venden tecnología o servicios a Pemex a que proporcionen financia- miento para el desarrollo de nuevos centros de in- vestigación y desarrollo para la industria energéti- ca.


O por lo menos asegurar una transferencia de tecnología efectiva a organizaciones nacionales. Debe analizarse periódicamente el impacto de las leyes ya promulgadas en ciencia y tecnología en el quehacer de las instituciones nacionales. No to- das las leyes son benéficas para estas instituciones, pues algunas de ellas pueden implicar reorganiza- ciones o actividades que dificulten el logro sustan- tivo de los propósitos de esas instituciones.


Los es- tudios podrían ser realizados anualmente por organismos independientes e imparciales, como las universidades públicas. También deben elaborarse políticas integrales que permitan una planeación realista de los recur- sos humanos necesarios para las tareas de ciencia y tecnología que eviten despidos masivos de profe- sionales de la energía en el futuro. Actualmente en México no hay trabajo para todos los egresados de carreras científicas.


El empleo en la investigación y el desarrollo tecnológico en la industria del petró- leo nacional es muy inseguro y la situación se po- dría empeorar si se privatiza Pemex. Las políticas nacionales han ocasionado el despido de cuadros técnicos invaluables tanto de Pemex como del IMP , con lo que se ha descapitalizado intelectualmente a esas instituciones. El futuro no todo es oro negro En el futuro deberían generarse nuevas institucio- nes nacionales de investigación y desarrollo inno- vadoras desde su creación, ágiles, robustas y enfoca- das hacia el desarrollo de tecnologías energéticas, ubicadas cerca de los lugares en donde se les necesi- te.


Sería deseable que México comenzara investiga- ciones y desarrollos de energías alternas a gran es- cala pues, de otra manera, nuevamente se encontrará en desventaja y terminará como con las tecnologías del petróleo, comprándolas. Si en México la tecnología petrolera de punta ge- nerada en el país es escasa después de varios dece- nios de esfuerzo, ¿por qué habría que esperar que en los años que faltan para el pico de producción mundial, o para el uso masivo de otras tecnologías no fósiles, se logrará un fuerte desarrollo? Debe- mos ser muy cuidadosos con las expectativas sobre la tecnología petrolera que se puede desarrollar en el futuro, dada la incipiente infraestructura científi- ca y tecnológica que se tiene en el país.


Mucha de la tecnología se tendrá que seguir comprando y las contribuciones nacionales probablemente serán En s a y o M A Y O 2 0 0 8 E S T E P A Í S 2 0 6 26 modestas. Pero no debemos perder de vista el futu- ro y las nuevas tecnologías de energía que en el lar- go plazo reemplazarán a las fósiles. Si de verdad se quisieran obtener buenos resulta- dos en investigación y desarrollo tecnológico des- de luego que se podría hacer; otras naciones lo es- tán haciendo, pero en el caso de México, dados los resultados pasados y presentes, se requeriría de una cirugía mayor.


También es necesario conside- rar que si no se realizan esfuerzos en la investiga- ción y el desarrollo tecnológico en escala conside- rable en energías renovables, nuestros hijos podrían correr el riesgo de que en unos treinta años algún otro gobierno les cuente la fantasía de algún tesoro escondido en alguna región del país, de la tierra o la galaxia. 1 Nicolás Domínguez et al ., Prospectiva de la investigación y el desarrollo tecnológico del sector petrolero al año 2025 , IMP, junio 2001. 2 Secretary of Energy Advisory Board U.S.


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