{ Crónicas de una Cultura } una publicación de comunicación y cultura Periodistas reescriben las fiestas populares de Puerto Rico Crónicas de una Cultura es una publicación de Comunicación y Cultura, Inc., Primera edición 2004 Derechos Reservados Prohibida la reproducción parcial o total de esta publicación. Janirah Figueroa Fontánez Publisher y editora general | Gisel Laracuente Directora Editorial | Giuliano De Portu Editor de Fotografía | Elizabeth Calienes Directora de Arte Periodistas: Janirah Figueroa Fontánez | Tatiana Pérez Rivera | Gisel Laracuente | Ana Enid López | Eliezer Ríos Camacho | Rafy Ri vera | Vicente Toledo Rohena Fotoperiodistas: Guiliano De Portu | Javier Freytes | Anthony Meléndez | Fredy Perojo | Vanessa Serra Lcdo. Roberto Bounds Dávila Asesoramiento legal | Gruschenka Santiago Fontánez Manual del Maestro Traducciones: Amparo Santana y Nellie Rivera Comunicación y Cultura, Inc.
P.O. Box 8573 Bayamón, Puerto Rico 00960 Teléfono: (860) 833-4249 Auspiciadores de Bronce COCA COLA DE PUERTO RICO UNIVERSIDAD INTERAMERICANA DE PUERTO RICO OFICINA DE ASUNTOS DE LA JUVENTUD OFICINA DEL GOBERNADOR FONDO PUERTORRIQUENO PARA EL FINANCIAMIENTO DEL &QUEHACER CULTURAL, INSTITUTO DE CULTURA PUERTORRIQUENA Auspiciadores Especiales CERTA PRO PAINTERS AEROMED COMUNICADORES ASOCIADOS Sak Studios Introducción Por muchos años visité muchos pueblos de la Isla en busca de mi identidad. Así fue como comencé a amar nuestra cultura, viéndola desde mi gente.
Lo que somos y lo que sen- timos es mucho más de lo que escribimos, es lo que se vive cada día. Eso es lo que quisi- mos recoger en estas once crónicas periodísticas ... more.
y fotoperiodísticas. Lo que aquí se escribe es un relato interpretativo de un grupo de profesionales del periodismo que visitaron con sus libretas y cámaras fotográficas once pueblos de la Isla entre los años 1999 y 2000.
Años en lo que Puerto Rico vivió la dramática transición histórica hacia un Nuevo Milenio. Somos periodistas y fotoperiodistas que nacimos a los finales de los 860 y principios del 970. Somos los que crecimos cantando las canciones de Menudo, Madonna y Michael Jackson, los que recordamos la masacre del Cerro Maravilla y el asesinato de Luis Vioreaux, y que también reímos con los chistes de Sunshine.
Este libro no se escribió en una biblioteca. Ese es el trabajo de nuestros historiadores. Son palabras que reflejan a la sociedad puertorriqueña a finales del Siglo 20 y el comienzo del Siglo 21, imágenes que cantan ese mejunje cultural y racial que nos hace únicos.
Crónicas de una Cultura es fruto del amor y el compromiso. Amor por nuestra cultura y compromiso con nuestro oficio periodístico. Lo demás es historia.
Pero historia contemporánea, la que no se encuentra en los libros de texto de las escuelas porque aún la estamos viviendo. Agradecimientos . .
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2 Prólogo . . .
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4 Los periodistas. . .
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. 6 Los fotoperiodistas . .
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. . 7 Crónicas Festival Nacional del Plátano Corozal .
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. 10 Festival Nacional Indígena Jayuya . .
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. 17 Procesión de la Virgen del Carmen Aguadilla. .
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26 Día de las Máscaras Hatillo. . .
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. 36 Fiesta de Reyes Magos Juana Díaz . .
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. 48 Fiestas de la Calle San Sebastián San Juan . .
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. . 62 Festival de la Novilla San Sebastián.
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75 Fiesta del Acabe del Café Maricao . . .
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. . 90 Feria de Caballos de Paso Fino Dulce Sueño Guayama .
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. . 110 Procesión de Viernes Santo Bayamón .
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. . 125 Carnaval de Loíza Loíza .
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. . 138 INDICE abandonan al escuchar voces y saludos familiares.
Las batuteras Olímpicas de Añasco entran moviendo sandungueramente sus cinturas y ágilmente sus batutas. Las blancas botas marcan los pasos acompasados de las ado- lescentes. "Ahí viene, por ahí viene la novilla", anticipa Rafa a su abuelo al tiempo que le ayuda a ponerse en pie para que la vea mejor.
La novilla, ataviada con un collar de flores de colores, un manto púrpura con flecos y un 2000 en letras doradas, inicia majestuosa el desfile junto al Sr. Donald Latorre- quien por años se ha dedicado a seleccionarla- y el Alcalde de San Sebastián. No es una novilla cualquiera, es una que ha sido entrenada para desfilar entre el ruido y el gentío sin sobresaltarse.
"Parece que fue ayer",- piensa en voz alta don Alfredo- "cuando la novilla se paseaba por las calles el primer día de las fiestas patronales antes de rifarla". "¿Rifarla para qué, abuelo?", cuestiona Rafa. "Para comprar medicinas o para mejorar el hospitalito que había antes de que existieran los Centros de Salud".
La pintoresca tradición fue adoptada por los miembros funda- dores del Club Altrusas Internacional quienes organizaron esta actividad con el propósito de recaudar fondos para otorgar becas a mujeres interesadas en continuar estudios vocacionales. La novilla del año 2000 es negra y tiene un paso alegre. Es ella quien provoca la primera ovación de la tarde.
Vestido de rigurosa etiqueta y con su sombrero de copa negro, Don Pepe el pregonero entra a caballo. Al igual que en épocas pasadas anuncia- ba las películas que se exhibirían en el antiguo Teatro Mislán o las noticias importantes del pueblo, éste saluda alegremente a los presentes y a viva voz les exhorta a ver el desfile. "¡Bienvenidos a las Fiestas Patronales de San Sebastián!", grita sin cesar.
La aparición de la Titina, la antigua jíbara del campo, continúa el evento cultural. Una gigantesca muñeca de casi diez pies de altura, entra vestida con un traje largo color violeta forrado de encaje negro en los puños y en el torso. Su cabello marrón oscuro está recogido en un moño alto.
Cualquiera pensaría en ella como una recatada dama de la época colonial a no ser por sus larguísimas uñas pintadas de rojo que inevitablemente llaman la atención. En ese momento don Alfredo recuerda a su hermana cuando en su juventud, al igual que la Titina, bajaba al pueblo ataviada con todas sus galas sólo dos veces al año, "para ir a misa en Semana Santa o para las Fiestas Patronales; siempre iba igualita que la puerca de Juan Bobo". Detrás de ella viene un grupo de niños descalzos con caritas pintadas de negro.
Los muy traviesos van juntitos haciendo reír al público con su c r ó n i c a s 7 SIGUE LA NOVILLA A SAN SEBASTIAN por Tatiana Pérez Rivera "Parece que fue ayer", 4piensa en voz alta don Alfredo 4 "cuando la novilla se paseaba por las calles el primer día de las fiestas patronales antes de rifarla". fotos por Vanessa Serra alegría y sus ocurrencias. Se les llama los "negritos de Pueblo Nuevo" -un barrio cercano al casco del pueblo- y andan como dice la copla: "pintao´s de amarillo y coloráo".
Al fin aparecen las comparsas que inician su viaje por la calle MJ Cabrera para doblar en la Segundo Ruiz Belvis. Una de las primeras recu- erda al "último zapatero", así los pepinianos denominaron a un querido personaje, Mayito. Sentado en su banqueta con un paño sobre su falda, este zapatero martillea la suela de un zapato que está en la virgonia.
A su alrededor hay otros instrumentos de trabajo como la máquina de coser, el tablillero con el betún, los cepillos y las balletas, bolsas de papel con zapa- tos dejados por sus clientes y un cartel que lee en mayúsculas: NO FIO. También, recordando personajes pintorescos del pasado, llega la com- parsa del Anunciador de Entierros. Cariñosamente conocido como Azadura, éste vestías ropas negras al momento de informar al pueblo del fallecimien- to de algún residente en épocas donde los medios de comunicación masiva eran inexistentes.
Uno de los testimonios públicos de admiración más aplaudidos son las serenatas y son precisamente éstas el tema de otra de las comparsas. Una noche estrellada es recreada en esta estampa en la cual una joven se asoma en la ventana de su dormitorio mientras afuera su enamorado- acompañado por músicos con instrumentos de cuerdas- entona románticas melodías. La joven deja caer un pañuelo y el enamorado le entrega una rosa.
El tema del cortejo siempre despierta interés entre los asistentes. Por eso, otra de las comparsas que llama la atención es la que recrea una costumbre que tenía lugar en la plaza pública hace más de medio siglo. Un grupo de muchachas vestidas a la usanza de la época se pasea alrededor 8 c r ó n i c a s "Parece que fue ayer", - piensa en voz alta don Alfredo- "cuando la novilla se paseaba por las calles el primer día de las fiestas patronales antes de rifarla".
...los muchachos se agrupan en una esquina y le tiran confetti en la cabeza a las chicas lindas. de la plaza luciendo sus mejores galas en ocasión de las fiestas patronales. Por su parte los mucha- chos se agrupan en una esquina y le tiran confetti en la cabeza a las chicas lindas.
La que mayor número de confetti tuviera acumulado en su cabeza era considerada la más hermosa. Árboles y bancos destacan en este comparsa que recrea la Plaza Baldorioty de Castro. "Mira bien Rafa, que así se hacía antes el café", advierte don Alfredo al tiempo en que entra la com- parsa de la Despulpadora de Café de principios de siglo 20.
En ese período, la Isla dependía económi- camente en gran parte de la industria cafetalera. La despulpadora-máquina construída con resis- tentes maderas del país- era movida por la fuerza de peones que hacían la labor en distintos turnos. La comparsa presenta el proceso de despulpe, el lavado en un estanque y el tendido en un glacil o toldo del café para que se secara al sol.
Para recordar la estrechez económica que vivían muchos jíbaros puertorriqueños en las déca- das del 30 y 40, se recrea el dormitorio de una familia de escasos recursos. En el cuarto hay una colchoneta que sirve de cama, una escupidera y ...los muchachos se agrupan en una esquina y le tiran confetti en la cabeza a las chicas lindas. E l reloj de la sala marca la una y treinta de la tarde.
Don Alfredo, bastón en mano, espera a su nieto Rafa sentado en el balcón. Su sombrero de paja, su guayabera blanca y su pantalón están inmacula- dos. No faltaba más, se dirige al pueblo con su nieto porque como a eso de las tres empieza el Festival de la N